Mundo de ficçãoIniciar sessãoGroenlandia a -40°C no mata rápido; te congela lentamente mientras tu cerebro aún funciona lo suficiente para lamentar cada decisión que te trajo ahí.
Diego Valentín Cortés lo supo a las 02:47 de la madrugada, cuando la puerta del jet privado se abrió en el aeropuerto de Ilulissat y el viento ártico golpeó su rostro con la fuerza de mil agujas de hielo atravesando la piel. La temperatura exterior marcaba -38°C, pero







