HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 34. Nostalgia
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 34. Nostalgia
La energía en el pequeño edificio que Karina había alquilado era casi palpable. Las primeras semanas habían pasado rápido, llenas de entrevistas y de evaluaciones de productos y patentes.
—Adriano, de verdad… no sé cómo agradecerte todo esto —le dijo mientras caminaban por el pasillo principal, pasando frente a los laboratorios de prueba que pronto inaugurarían; y él solo sonrió orgulloso.
—Solo hacía falta un empujón y algunos contactos.
—Pero… pensé q