CAPÍTULO 131. Una vida en juego
CAPÍTULO 131. Una vida en juego
Renzo Vizcontti era un excelente lector de personas, por eso en el instante en que la señora Beth se llevó una mano al pecho y retrocedió, comprendió que ella no le diría absolutamente nada con la rapidez que él necesitaba para obtener la información. Así que simplemente se dio la vuelta, sacó su teléfono y llamó a su hermano, que sí podía darle la información a toda velocidad.
—¿¡Grayson, me pusiste un rastreador!? —se escandalizó la señora Beth con el rostro de