Mundo de ficçãoIniciar sessãoGrité tan fuerte como pude, girando mi cuerpo hacia él mientras llevaba las manos a mi pecho para calmar mi agitado corazón. ¿Y este que hace aquí? Seguro se le quedó algo.
—Ahora entiendo porque compras tanto helado — dejó varias bolsas sobre la isla de la cocina—. Los mercados quedan muy retirados, deberías considerar mudarte.—Ah, ¿sí? — no salía del asombro,






