Estando cenando con mi familia, recibí la llamada del detective que me pedía que fuera a las instalaciones de la policía. En las investigaciones que la policía venía adelantando en contra de Samantha, habían descubierto que yo no era la primera víctima de ella. Yo no había sido el primer hombre con el cual ella se había obsesionado, existía más en el pasado.
Y Sofía tampoco había sido la única esposa secuestrada por ella. Le dejé el arma a Sofía para que la utilizara en caso de una emergencia.