Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdara… Mi dulce Adara.
Luce tan demacrada, con sus ojitos cerrados como la bella durmiente, rodeada por toda esta tecnología. Mi corazón se estruja al verla tan frágil y a la vez tan mal. Hay un tubo en su boca, y varias líneas que pasan por gotas a una aguja en cada brazo. Una pequeña pinza está atada en su dedo.
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