Capítulo 66 Necesidades.
Kalila se encontraba en el jardín delantero de su cabaña, rodeada de rosas en flor que Ikigaí había hecho crecer para ella, mientras Ukara se ocupaba de preparar una nutritiva merienda, la joven era observada por Tahiel, como disfrutaba bajo el cálido resplandor del sol, tenía la mano sobre su vientre, que parecía crecer a un ritmo inaudito, claro que sabía que dentro de ella se gestaba un milagro, una obra de amor entre ella y sus cinco compañeros destinados, aun así, no dejaba de sorprenderle