Kalila estaba a los pies de la escalera de su hogar, con el corazón latiendo a mil por hora, había acudido a la sala para preguntarle a Ikigaí si el calor persistente que sentía en su vientre era normal, luego de ser marcada por ellos, sus compañeros, pero grande fue su sorpresa al escuchar a Nuriel hablar de bebés, lo que la dejó perpleja. ¿Podía ser posible? ¿Estaba embarazada? Su mente se llenó de incertidumbre y emoción al mismo tiempo, no podía quedarse con la duda y buscó la confirmación