Mundo de ficçãoIniciar sessãoUn guarda llegó corriendo al patio con un gran abrigo, y se lo entregó a Amin como se lo había pedido. Pero en el momento en que el hombre fue a colocárselo a Nadia, la mano de Kader lo volvió a frenar.
—Ya tiene el mío, Amin, si desea, lleve a su hermana a la habitación que se le asignó… yo me encargaré de Nadia.
La mirada firme y la voz dura del príncipe hicieron que Amin mirara de reojo a Nadia







