Mundo ficciónIniciar sesiónJoe Black era el típico hombre mujeriego de la universidad, hasta que conoce a la chica nerd, una chica que tiene que dejar todo atrás para mudarse con su padre, pero sin saber que lleva con ella algo preciado, cuando se rebela ante su padre para hacer su propia vida, se ve envuelta en chantajes. Pasan los años, después de un corazón roto, palabras hirientes y un rostro familiar para Joe, llega a su vida su talón de Aquiles, su perdición, su karma y un secreto que cambiará la vida. «No todo lo que miras… Es lo que es.»
Leer másLas luces de neón iluminaban el lugar, sonó de fondo una canción de un DJ famoso, agité mi vaso con el líquido ámbar en su interior. Desde donde me encontraba sentado tenía la vista perfecta del sitio.
— ¡Hermano! —la voz de Michael apenas podía escucharlo. Giré mi rostro hacia él y observé a la rubia pegada a su cadera. No se podía ver bien su rostro debido a la luz baja del sitio. No esperó a qué dijera algo para lo que estaba deduciendo a simple vista.
Michael se perdería hasta el amanecer.
Levanté una mano para despedirlo antes de irritarme más de lo que ya estaba, no tenía ni quince minutos que habíamos llegado al reservado VIP. Señal que esta noche «cazaría» solo.
Di un sorbo a mi vaso y cerré mis ojos al sentir el ardor que me provocaba al deslizarse por mi garganta. Al abrirlos dirigí mi mirada a la pista y pudo alcanzar a ver algo.
Algo fuera de mi rutina.
Algo que me hizo detenerme para mirar por más de cinco segundos.
«Esto podría ponerse interesante»
Crucé una pierna y me recargué en el respaldo del sillón de cuero, jugaba distraído con el resto de mi bebida y con una mano sostenía mi barbilla, el dedo índice aprisionaba mis labios. Una mujer castaña bailando en medio de la pista dentro de un conjunto sexy de cuero pegado a su cuerpo como una segunda piel, ahora empezaba a sonar una canción de mis favoritas de Sia, empezó a moverse al sonar las primeras notas articulando cada letra de la canción al mismo tiempo.
Sus largas piernas habían llamado mi atención, la forma de sus curvas y en lo sensual que bailaba al levantar y bajar sus manos para deslizarse por su cuerpo.
Sin duda perfecta y, debía tenerla en mi cama al precio que fuera.
Dejé el vaso en la mesa y me levanté sin dejar de mirarla. Los rayos verdes de neón la iluminaban de vez en cuando sacando su rostro de la oscuridad.
Bajé las escaleras y al estar al final para cruzar hacia la pista, nuestras miradas se conectaron.
Ella sonrió mientras mordía su labio de una manera sensual. No pude evitar arrugar mi entrecejo al sentir como mi piel se erizaba a tal gesto tan familiar.
El cabello empezó a cubrir su rostro en cuanto ella movía su cuerpo al ritmo de la música.
«Dios mío, es tan sensual»
Cada paso que daba, ella retrocedía.
Y fue cuándo me detuve.
¿Quieres jugar con un Black?
Ella sonrió de una manera. Como si estuviese contestando a mi pregunta en silencio.
Y entonces entendí.
«Ella no sería una presa fácil»
—Algo diferente. —murmuré sin dejar su mirada mientras la recorría de pies a cabeza. Ella seguía bailando tan sensual, que podría jurar que podría terminar en mis pantalones.
Era caliente.
Sexy.
Y eso empezaba a volver loco.
Ladeó su rostro y me sonrió de una manera que volvió a erizar mi piel. ¿Pero qué ha sido eso?
Pero antes de intentar acercarme a ella como un depredador en busca de su presa.
La música terminó, la oscuridad llego por breves segundos y entonces al regresar los rayos de neón…
Ella había desaparecido.
Día siguiente:Fiesta de Lily Elizabeth Black. —Aquí tienes lo que has pedido de cumpleaños, hija—Joe le extiende la bolsa de regalo, Lily emocionada la toma y busca en el interior. Joe me lanza una mirada emocionado, cuándo miramos a Lily, vemos un gesto nuevo. — ¿Me has comprado un bañador de dos piezas…? —Lily levanta su mirada hacia Joe, quién se cruza de brazos preocupado. —Sí, es lo que…—Lily saca el bañador de dos piezas con colores chillantes, un gorro de nadadora haciendo juego. Lanzo una mirada a Joe, podría decir que empezó a sudar, y es algo cómico de ver. —Papi…—Joe toma aire y lo suelta lentamente. Bueno, sus amigas tienen de dos piezas, es un paso grande el que Joe eligiera dos piezas cuando se había quejado rotundamente a evitar que ella lo luciera ahora que está creciendo más. —La cuestión es…—Pero Lily lo abraza emocionada y feliz. — ¡Me encanta papi! ¡Me encanta! —Joe es feliz. Yo sonrío como tonta al ver que Joe ha dado una con su
New York, Estados Unidos. D I E Z A Ñ O S D E S P U É S… ASHLEY BLACK. —Aquí dice que el traje es para niñas de doce años, Ashley. Debe de quedarle…—Joe me mira preocupado al ver el traje de baño que cuelga de su mano, lo mueve de un lado a otro buscando imaginarse a Lily dentro de él. —Tú eliges, ¿Recuerdas? —arruga su entrecejo preocupado, luego concentrado. Lily nuestra pequeña hija, mañana cumpliría once años, había pedido un traje de baño para su fiesta, pero en esta ocasión se lo ha pedido a “Papi” y no a “Mami” Joe había sonreído feliz, había dicho que no necesitaría mi ayuda, y al final, estamos en una tienda de niñas, escogiendo el mejor traje de baño. — ¿Puedo ir a la biblioteca? —Joshua habla detrás de mí, me vuelvo hacia él y tengo que levantar un poco la mirada, había heredado la altura de Joe, es un joven demasiado atractivo y a su edad, solo le interesaba leer cuánto libro apareciere frente a él, un lector empedernido. Entrecierro los ojos al ver
Tres años después… La música suena alta, la voz de Sia con Chandelier inunda mis oídos, cruzo mi pierna y doy un sorbo a mi vaso de cristal con el mejor whisky. Miro desde el privado a la gente bailando sensualmente la pieza, ladeo el rostro y mi pie empieza a moverse por la ansiedad. — ¡Bro! —grita Michael y me vuelvo hacia él. La nueva conquista fue conquistada hasta llegar al altar. Una rubia llamada Lennia, la rubia amiga de Ashley, ella me saluda agitando su mano. Le respondo intentando verme igual que ella, pero no puedo. Mis ojos empiezan a buscar mi caza. — ¿No vas a ir a la pista? —grita Michael llamando mi atención. Niego, doy otro sorbo a mi vaso. — ¡Anda, vamos cuñado! ¡Puede que encuentres algo que pescar en medio de la pista en un conjunto de piel en dos piezas con largas piernas! —miro bruscamente a la pista después de escuchar a mi nueva cuñada. Y la encuentro. Una mujer sexy bailando sensualmente en medio de la pista, dejo ansioso mi
Joe y Aline llegaban a la casa de los padres de él, la pesadilla había terminado. Aline se sentía mal por el camino que su padre había tomado, ¿Usarla a ella de carnada? ¿Arrebatarle a su propio nieto? Por más que intentaba odiarlo solo encontraba lástima y nostalgia, siempre había sido duro con ella después de que su madre, Elois Williams había desaparecido, y lo único que sabía es que había muerto en un accidente. Muchas veces recordaba a su propia madre, en la forma cuando ladeaba su rostro y sonreía antes de darle un beso de buenas noches y después arroparla para que durmiera, los cuentos de fantasía, las promesas de que un día todo sería diferente. ¿A qué se refería? ¿Acaso sucedía algo a espaldas de ella? Suspiró. — ¿Estás bien? —preguntó Joe al ver a Aline sumergida en silencio mientras caminaban hasta la entrada de la mansión, ella levanta su mirada y afirma en silencio, contemplando sus hermosos ojos grises, prometiendo a sí misma, ser feliz, con su hijo al lado de
Último capítulo