—Por supuesto que no voy a tardar nada — se separó de mí y fue quitando su ropa conforme avanzaba al cuarto de baño—, menos si me esperan con una linda sorpresita.
Sus palabras me hicieron reír, pero también me avergonzaron. ¿Será que intuye que debajo del abrigo solo traigo puesta una diminuta lencería?
Mientras Mike tomaba una ducha, puse dos copas de vino sobre mi escritorio y aproveché para ponerme un poco más de loción en el cuello y parte de mis senos. Me siento tan feliz que lo esté toma