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Después de cerrar esa puerta, caminé muy lentamente hacia las escaleras que conducían arriba donde estaba mi habitación. Miré en la esquina de la habitación donde Julián y yo acabábamos de besarnos. Me sentí caliente al mismo tiempo, lo recordé tocando mi cuerpo, la forma en que lo tocó, la forma en que tomó mis labios en un delicioso beso. Sentí que se acumulaba humedad entre mis piernas, un viento frío entraba por la ventana y sentí un escalofrío como si estuviera respirando en mí.
Subí a