NARRA ALAN
—¡Estas completamente loca Rebeca! —grité de frustración, no quise mostrar debilidad ante sus amenazas, por un momento pensé que sus acciones y palabras solo eran para amedrentar. Tristemente estaba muy equivocado, mostrando esa sonrisa diabólica que jamás había visto, al menos no hasta ayer jugando con la navaja en su mano.
—Esto no le agradará al jefe, señorita —comenta uno de los hombres detrás de ella.
—Cállate, mientras anden conmigo su jefa seré yo —le dice al hombre apuntándole