18. El cuñado perfecto
Alexander se llenó de pánico y preocupación al ver la sangre en su mano y a Dayana cada vez menos lúcida, su corazón empezó a latir desesperado y ansioso el chófer del auto se bajo y les abrió la puerta.
— Suban porfavor tengo órdenes de llevarla al hospital.
El no se paró a preguntar quién era ese hombre o a que hospital irían, tomó a Dayana en brazos y subió junto con ella en la parte tracera del automóvil.
El chófer era rápido y hábil para manejar, era consiente que llevaba a una joven en u