Fui al Club Blanco temprano muy oronda, distendida, ya cambiada porque jugaría a las 9, y después de estacionar mi carro, vi a Marcial, acompañado de Jennifer. Estaban sonrientes, muy juntitos, tomando desayuno en una de las cafeterías. Mi ánimo que estaba por todos los cielos, de repente, ¡pum! se desplomó como un castillo de arena.
Él reía, la miraba fijamente a los ojos de Jennifer y se le veía acaramelado. Era obvio que estaba enamorado.
¡¡¡Maldición!!!-, mascullé y eso lo escuchó el v