Entrené muy duro esos cuatro días, me esforcé al máximo y dejé de pensar en Marcial pese a que mi me mente y m corazón me porfiaban. Deseaba, como loca, ir a preguntarle sobre Jennifer pero no, me ponía fuerte y entrenaba con Ashley, con mucha intensidad, incluso varias horas.
El partido con la Buttler fue a las 10 de la mañana en el Club Blanco. Quedaba cerca de mi casa, a diez o doce minutos. Me desperté a las seis, me duché, me preparé jugo y tostadas, me puse mi ropa deportiva, camiseta d