Mundo de ficçãoIniciar sessão-Rápido, no se queden atrás.
Aún tosiendo, sujetó la mano de Lucía; mientras Juan tomó la de Daniel. La puerta se abrió, María tragó todo lo que pudo. Obligó a su estómago a retener la sangre. Salieron, luego esperaron un momento a que Juan echara cerrojo y guardara la llave en su bolsillo. No había rastro de gente por ninguno de los extremos.







