Venganza

Me alegra bastante que lo pude matar.

Rebeca se recostó un momento en mis hombros y yo estuve ahí, siendo su apoyo emocional. Aunque no soy un buen apoyo emocional. Qué vergüenza. Las horas pasaron y simplemente la ansiedad me hacia su presa porque ya quería que pase el tiempo, pero era tan lento que desesperaba.

Reina entro a la habitación, nos acondicionó otra vez y nos tomó de la mano, al salir, nos dimos cuenta de que era

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