Capítulo 42

AIDEN

No dejo de golpear la pared, una y otra vez, los nudillos de mis manos sangran pero no me importa, esta jodida necesidad de estar con ella hace que la vista se me vuelva nula, y que mis pensamientos tomen formas que no me gustan, lanzándome pensamientos extraños y peligrosos. La quiero, la amo, no pienso perderla, no cuando lo que tenemos tiene arreglo.

Mi pecho sube y baja debido al subidón de

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