AIDEN
PASADO
Los truenos de la tormenta me hacen despertar, mis padres no están, como ya es costumbre, me quedo al cuidado se las nanas, observo la hora que marca el reloj, son las doce de la noche y la lluvia no para, los truenos iluminan mi habitación y me levanto de la cama, me coloco un abrigo.
No le temo a las tormentas, siempre he creído que son hermosas a su modo, pero la persona que más me importa sí le teme. Y es por ello que con sigilo, me escabullo de mi habitación, no hay nadie en