AKIN
Los gritos y las súplicas hacen que solo aumenten mis ganas por conseguir la sangre de aquellos que me han traicionado, aquellos que se han metido con lo mío. Mis hombres traen arrastrando un cuerpo con la cabeza cubierta con una bolsa de tela negra.
Desde pequeño me han enseñado que la familia es primero. Quien insulta lo paga, y lo hace con la muerte. A mis cincuenta años puedo decir que he matado, desmembrado, aniquilado a miles de personas, mujeres, niños, bebés, no importa el género o