LILIBETH
Siento que el mundo me da vueltas, las manos me tiemblan y creo que las rodillas están a punto de fallarme, el móvil se me resbala y lo primero que hago es tomar el arma que tiene Aiden debajo de la cama, si le toca un solo cabello a mi hijo, se acaba.
No recojo el móvil, no me detengo a pensar en las consecuencias, su locura ha ido demasiado lejos, intenté ayudarlo, pero si no se deja, si no quiere, entonces esto se acaba aquí y ahora.
Bajo las escaleras y estoy a nada de dirigirme a