La Verdad Incipiente
La urgencia del tiempo era un látigo constante. La cuenta regresiva para la ejecución de Kaida resonaba en la bodega abandonada como el tic-tac de un reloj mortal. Dos días. La alianza, tensa pero cohesionada, ultimaba los detalles de su plan. La distracción de Conan en la ciudad, la infiltración de Gonzalo en la prisión y la osadía de Orlo en las puertas del castillo, eran los engranajes de una maquinaria compleja.
Mientras el reloj de arena de la vida de Kaida se agotaba,