Monserrat
Fui hasta un lugar seguro y cercano, donde pudiera hablar sin problema alguno.
—Es un gusto hacer negocios con usted señorita Navas. —Decidí hablar primero con mis abogados pues ahora más que nunca tengo que disolver la sociedad con Alberto Caceres.
—Bueno señor Montés, entonces lo espero mañana al mediodía en la oficina y por favor no se le olvide decirle a los abogados de mi esposo, y muchas gracias nuevamente. —Solo espero que esa reunión de sus frutos, ya que estoy dispuesta a tod