Jessica
Lo escuché tan desesperado, que me dolió el corazón. Literal. Y también sentí rabia. Él había desconfiado de mí, él no creía que su mamá había ido a terminar conmigo y con Melissa. Prefería pensar que yo había sido capaz de matar a Melissa. ¿Por qué no pudo confiar en mí desde un principio como todos?
Los pitidos de las máquinas me hicieron sentir un horrible dolor de cabeza. Me dolía todo, quería que acabara, sentí que me quemaban el pecho con unas planchas horribles. Sentía sus gritos