"Hana"
Desperté con un beso caliente de Rafael en medio de mi espalda y me estiré como un gato recibiendo el sol de la mañana que entraba por la puerta del balcón abierta.
—¡Buenos días, mi loca linda! —Habló en mi oído enviando escalofríos por todo mi cuerpo.
—Buenos días, psicogato! ¿Por qué despertaste tan temprano?
—Porque quiero tomar el desayuno en la cama con mi futura esposa y tengo que hacer eso antes de que nuestra familia loca decida invadir este apartamento. —Pasó la punta de la nariz por mi espalda haciéndome reír.
—¿Desayuno en la cama? Me gusta mucho eso, parece que estoy siendo mimada. —Me gustaban esas pequeñas atenciones que tenía, la verdad es que no había sido mimada por nadie antes además de mi padre, pero eso fue cuando era niña.
—¡Estás siendo mimada! Y si depende de mí vas a ser mimada todos los días. —Besó mi cuello.
—¿Con huevos revueltos y tostadas? —Pregunté y él rió.
—¡Y café! —Me ayudó a sentarme en la cama y se agachó para besar mi vientre—. ¿Cómo