"Jennifer"
¡Mi vida había terminado! Nunca más sacaría la cabeza fuera de casa. ¡Qué humillación! Sentía el arrepentimiento corroerme enterita por dentro y la vergüenza arder en mi cara. Salí de ese desastre que fue la fiesta del tiíto como si fuera una bandida, escondida y envuelta en el saco del traje de mi hermano que, afortunadamente, me sirvió como un vestido.
—¿Qué estás haciendo en mi cuarto? —Le pregunté al volver del baño y ver a Boris sentado en mi cama.
—Vine a ayudarte. ¡De nuevo!