"Ricardo"
Solté a Anabel y encaré a ese hombre sin responderle. Tal vez él tampoco estuviera dispuesto a renunciar a ella. Seguramente no estaba. Era demasiado hermosa y llena de vida, inteligente, encantadora. Por supuesto que no renunciaría a ella tan fácilmente.
Entonces me di cuenta de que me estaba mirando con seriedad, pero había un brillo de diversión en sus ojos. La miró a ella y sonrió.
—¿No le hablaste de mí? —Le preguntó a Anabel y me dejó confundido.
—No, no le hablé. —Estaba rié