Flavio
Mi turno en la comisaría finalmente estaba terminando. Las últimas dos semanas habían sido agotadoras, ya que me estaba preparando para tomar unos días de vacaciones y viajar con mi chiquita, así que estaba corriendo con algunas cosas y delegando otras a Bonfim. Y fue precisamente él quien entró a mi oficina.
—¿Cómo va el novio del año? —Bonfim se sentó frente a mí.
—¡Hum! Ni lo intentes, mi delegado. Cuando vienes a mi oficina es porque tienes alguna bomba para soltarme.
—¡Ah! ¡Odio