Salí de la oficina de Alessandro con las piernas temblando. ¡Ese idiota casi me hace llegar al orgasmo otra vez! Me dejó ardiendo, el cobarde. Pero esto no se quedará así. Necesito encontrar una manera de no dejar que me afecte y evitar que siquiera se acerque a mi ropa interior por el resto de su vida. Tenía que pensar en algo que estuviera a la altura de lo que él hizo, después de todo ya había cruzado una línea peligrosa. Y después renunciaría y volvería a mi antiguo trabajo.
Estaba frustrada