Mundo ficciónIniciar sesiónPero de nada sirvió. Desperté sobre una cama de hospital en una habitación acolchada y… ¡con camisa de fuerza!
Empecé a gritar y gritar pidiendo auxilio. Una enfermera abrió la puerta con mirada severa y le dije que necesitaba hablar urgentemente con el encargado. Ella negó con la cabeza con gesto de que yo estaba loca. Casi una hora después llegó un médico psiquiatra a hablar conmigo.
—Srta. Talbot —me dijo— sabe bien que usted está aquí para que podamos ayu







