56. SIEMPRE IRÉ POR TI
Alivio. Calma. Seguridad. Alegría.
Esos son los sentimientos que me cruzan el pecho en cuanto puedo ver su rostro. Y sintiendo mis piernas temblar a causa del susto que he pasado, voy corriendo hasta él que no duda en rodear mi pequeño y delgado cuerpo en un cálido abrazo que me reconforta más de lo que se podría imaginar y rompo en llanto, aferrandome a él.
No quiero si quiera pensar en lo que hubiera pasado si él no hubiera aparecido y hubiera alejado a ese hombre lejos de mí.
—Tranquila —sus