44. COMPAÑÍAS QUE RESULTAN AGRADABLE
Raquel Martínez.
—Pensé que no volvería a verla —comentó Nicholas.
—Siendo honesta, yo mucho menos.
—Lo sé —él soltó una risita.
—Y... ¿Quieres entrar?
Negó rápidamente.
—Vine de paso —explicó—. ¿Podrías llamarme a Joel?
—Él no está.
—¿En serio?
—En serio —le aseguro.
—Vaya, al parecer me hizo venir por gusto —murmuró—. Aunque, no. Olvídalo. ¿Vas de salida?
Asiento con la cabeza.
—Si. Pensaba dar una vuelta.
—¿Sola? —enarcó una ceja.
—Así es.
—En ese caso... ¿te importaría si voy contigo? —preg