36. TE QUIERO
Raquel Martínez
Llego a la empresa y voy directo a la oficina del ojiverde sin detenerme a preguntar si está o no.
Abro de golpe la puerta y él levanta su cabeza al instante, al verme una sonrisa aparece en su rostro.
— Que sopresa más agradable... —dice—. ¿Por qué no me...?
Calla al ver mi cara de angustia mientras trato que mi respiración vuelva a la normalidad.
— ¿Qué ocurre?
— Yo... el parque... un niño... —balbuceo, echándome aire a la cara con ambas manos.
— A ver, Raquel —se levanta de