27. ACCIDENTALMENTE
Raquel Martínez.
— Has estado muy callada —dice Erick, después que su amigo se marchó al baño—. ¿Segura que estás bien?
— Si —afirmo, asintiendo con la cabeza—. Solo estoy un poco cansada.
Miento, pero a la vez no y me encojo de hombros.
— ¿No me ocultas nada? —insiste.
— No —sonrío, para tranquilizarlo.
— Bien.
Asiente y toma un sorbo de su vino tinto.
Poco después aparece Ricardo, pidiendo nos disculpa por la demora y explicándonos que tardo porque, al parecer, chocó con Sandra y está se cort