14. ME TIENES A MÍ
Raquel Martínez.
Debido al susto que me llevo cuando posaron en mi hombro una mano fría claramente de un hombre, me sobresalto y mi respiración empeora en un ataque de pánico.
— ¿Te encuentras bien? —preguntó un hombre con una voz un tanto familiar—. ¿Estás perdida?
Incómoda muevo mi hombro para quitar su mano de dicho sitio, todavía presa del miedo y lo encaro. No veo su rostro, pero sí la silueta de su alto y corpulento cuerpo debido a la tenue luz de la luna que nos ilumina.
— Si, estoy bie