“Alessandro”
No pude dormir, pasé la noche dando vueltas por mi apartamento. A las cinco de la mañana bajé al gimnasio del edificio; necesitaba liberar mucha tensión. Pasé la siguiente hora dando patadas y puñetazos a un saco de arena. A las siete ya estaba en el trabajo.
Aproveché para llamar a Alberto Alencar. Lo conocía y sabía que era de los que madrugan y empiezan a trabajar muy temprano, así que no me importaba la hora. Hablamos largo y tendido, le expliqué brevemente lo que estaba pasand