“Alessandro”
Estaba sentado en el sofá de mi sala, con un dolor punzante en el pecho, el corazón latiendo en mis oídos, respirando con dificultad y con los ojos ardiendo por las lágrimas que caían sin parar. Solo lo había sentido una vez, y fue cuando murieron mis padres, una pérdida irreparable y muy dolorosa que parecía paralizarme. Me moría sin ella.
—Alessandro, hermano, esa desafortunada mujer está con su padre en la entrada del edificio esperándote. Sé que estás destrozado, pero no descan