— ¿Es-Esta aquí adentro? —me preguntó con voz temblorosa.
—Sí.
Vi como respiró profundo y abrió la puerta de la habitación de Eidan.
Gimió de dolor al verlo y corrió hacia él quien se encontraba dormido, fue cuestión de segundos para que empezara a llorar.
—M-Mi… —corrí hasta ella cuando vi como trastabillaba en su lugar, la agarré de los brazos.
—Ven, siéntate —negó rápidamente.
—Mi hijo…m-mi be…bebé —empezó a sollozar sin parar, su cuerpo temblaba sin control.
La atraje hacia mis brazos