Salimos de la habitación para dirigirnos a la sala donde se encuentran en estos momentos.
Cuando entran en mi campo de visión mi vista se torna vidriosa al verlos.
Después de cinco meses nos volvemos a encontrar y de qué forma.
—Mama, papa— los llamo.
Ellos se voltean dándome esa sonrisa y mirada que siempre me hacía sentirme cariñosa y amada por ellos.
—Ven mi girasol— mi mama es la primera en hablar.
Corro a sus brazos sintiéndome nuevamente en casa, siempre fue así.
Dios Cuanto la extrañe.