Mundo ficciónIniciar sesiónISABEL
Como ayer, nos recibe la obscuridad del pasillo. Avanzamos con la luz del celular, de su celular, entre tantas cosas, no tengo idea de donde quedo mi cargador, a penas entrar, dejo las bolsas sobre la barra y me sobo los dedos. Me guio por la luz que se cuela por las ventanas hasta la habitación principal y me tiro en la cobija que quedó tendida.
Me duelen los pies. Después de ir por los muebles, fuimos al autoservicio y reco







