ISABEL
Sonrió como boba al verlo esperándome en el lobby, es como cerrar con broche de oro el día. Cierro los ojos cuando me besa, disfrutando cada segundo. De haber sabido que las cosas saldrían así de bien, me hubiera ahorrado miles de preocupaciones y una noche de insomnio.
Estoy segura que estaba temblando cuando llegue por la tarde. Javier, de recursos humanos, me esperaba en la entrada. Pasamos a su oficina para rellenar miles de papeles. Una pausa para comer y pasamos el resto del día v