66. El lugar donde todo se define.
El camino se extiende con una continuidad que invita a quedarse en el movimiento, mientras los edificios se diluyen y la ciudad pierde peso en el espejo retrovisor, y esa transición lenta hacia un espacio más abierto marca un cambio claro en el ritmo, como si cada metro recorrido quitara capas de ruido hasta dejar solo lo esencial, que en este caso se reduce a dos personas encerradas en un auto donde el silencio ya no funciona como refugio, sino como antesala de algo que pide forma.
Adrián cond