—¿Qué vamos a hacer, Sra. Brianna? Esta nota puede poner en riesgo lo que ha logrado hasta el día de hoy, y no solo eso, puede destruir su matrimonio y la carrera política de su esposo.
Lancé el periódico sobre el escritorio y cubrí mi rostro con ambas manos, frustrada y con unas inmensas ganas de llorar. Todo, absolutamente todo, me está saliendo mal últimamente.
No me ha servido de nada ayudar a Amir, solo me ha traído problemas y más dolores de cabeza. Ahora, como si yo fuera la mujer más de