—¿Tu esposo es Daurella, el político, ese que está lanzándose para gobernante? —inquirió, escarbando lo que había en la caja con un esfero que sacó del bolsillo de su camisa—. Su puta madre, ¿qué mierda es todo esto?
—¿Qué cosa? —me acerqué a él, con la viva curiosidad de saber lo que había allí y le había causado tanta impresión.
Pensé que ver en vivo y en directo a Amir ser empalado por otro hombre mientras pedía más en un hilillo de voz sería suficiente sorpresa para mi corazón, pero no esta