Perspectiva de Dominic
Caminar por las calles empedradas de Kardamili junto a Cloe era una experiencia surrealista. En Milán, cada paso que daba estaba cargado de sospecha, de fotógrafos ocultos o de la sombra asfixiante de los negocios familiares. Aquí, el aire olía a sal marina y a pan recién horneado.
Lo que más me sorprendía era ella. Cloe se movía con una soltura que me dejaba mudo. Saludaba a las ancianas que regaban sus geranios, intercambiaba palabras en un griego básico pero fluido con