31. La calma...
Capítulo 31. La calma antes de la tormenta.
Verónica abrió los ojos llenos de furia, sintiendo cómo el veneno de la joven le daba directo en la herida que Sebastián le había dejado en el pasado.
Las palabras de Victoria, aunque lanzadas a ciegas, habían dado en el blanco con una precisión quirúrgica.
Lady Margaret miró a Verónica y luego a Sofía, apartando su taza de té con un gesto de absoluto desagrado, entendiendo que la trampa social se había convertido en un patético espectáculo donde las