Mundo de ficçãoIniciar sessão8
Encaró el italiano, pasando por encima del cuerpo sin vida de Mercedes; la castaña no aguantó más, y corrió hacia el mafioso para golpearlo con fuerza.
—¡No tenías que hacerlo! ¡No tenías que hacerlo! ¡Te odio! ¡Te odio!
Damiano la tomó de las manos, para besarla con rudeza, Jane se sacudía fuertemente, buscando la manera de huir de él.
—Te dije que te har&ia







