Durante los siguientes cinco días Avery vivió en una constante ansiedad y nerviosismo, pensando que en cualquier momento Ivanna irrumpiría en la empresa o en el apartamento. El miedo que sentía no la dejaba dormir, ni comer bien ni mucho menos concentrarse en el trabajo. Incluso la misma preocupación que sentía la estaba enfermando.
Esa mañana en la oficina, tratando de serenar su ansiedad y concentrarse en su trabajo, sintió un ligero mareo y una fuerte punzada en la cabeza que la hicieron cer