—No sé— respondió Flor.
—Hablaré con Brenda más tarde —informó Danna.
Daniel estaba en su oficina pensando en aquel beso que había tenido con Danna, esa mañana había amanecido muy feliz; sentía que era el mejor de sus amaneceres.
Su secretaria le estaba hablando:
—Señor— dijo, Daniel estaba con una sonrisa y ella miró a todos lados — ¿qué sucede?
—No es nada Camila, puedes irte.
—Sí señor.
Daniel vio cómo la bella joven salía de su oficina.
—Tengo que controlarme —dijo para sí con una hermosa s